FOTO: ARCHIVO CHILANGO

El vínculo con la divinidad viene en forma de taco

Por: Redacción

Compártelo en tus redes...

Sin lugar a dudas, el taco es hijo de la cultura prehispánica y símbolo de nuestra identidad nacional

Por Gardenio*

A las tres de la madrugada, la CDMX se convierte en un mar de gente buscando opciones gastronómicas que bajen la peda o aumenten la energía debido al cansancio que provoca el bailongo. El ritual de salir de noche siempre culmina en unos tacos con mucha salsa, porque en la ciudad que nunca duerme siempre encontraremos taquerías abiertas que nos cobijen con ese calorcito del trompo de pastor, unos tacuches y una chela pa’ rematar la noche.

Por ejemplo, La Puri, uno de los santuarios más grandes para echar bailongo, está ubicado en la Calle República de Cuba del Centro Histórico, encabezando lo que podría ser el Times Square de los antros de diversidad en la CDMX. Después de darlo todo en la pista al cantar “La calle de las sirenas”, es esencial y bien merecido un bajón en los tacos de canasta que trabajan de madrugada enfrente de este antro. Aquí la Santísima Trinidad viene en forma de chicharrón, papa y frijol, y se acompañan con salsa martajada y un chesco para recuperar la voz, el combo perfecto para recargar fuerzas que te ayuda a seguirla hasta que el Metro abra.

El taco godín

Si la CDMX es la ciudad de ciudades, Polanco, a pesar de su diversidad en cultura, arte y lugares de entretenimiento, siempre será la ciudad de lxs godínez debido a la centralización de los corporativos nacionales e internacionales que tienen su base en los rascacielos enormes de esta colonia, haciendo de Polanco un mercado de consumidorxs flotantes de diferentes niveles socioeconómicos, eso explica su gran variedad gastronómica.

El taco aquí es para todxs, sin importar si llegas en combi, pesero, carro o limusina… la naranja, por supuesto. La dinámica de Polanco es complicada, todxs tienen poco tiempo y muchxs viven lejos, lo cual hace que regresar a comer a casa en medio de la jornada laboral sea una hazaña imposible. Es por eso que estas personas oficinistas, mejor conocidas como godínez, buscan dónde alimentarse en un ritual donde la quincena es decisiva; a veces comes tacos en una mesa y otras veces de pie, pero eso no importa porque compartir alimento es un ritual de unión social sin importar el lugar de consumo. Además, los chismes de oficina se escuchan igual de bien tanto en los manteles como en las banquetas.

Entre el Boulevard Miguel de Cervantes Saavedra y la Avenida Moliere, la hora de la comida se viste de varias opciones taqueras a pie de calle. Tacos de guisado, de carnitas y de cochinita son algunas opciones que puedes encontrar, alternativas siempre fieles al bolsillo y una alianza cuando es final de quincena.

El taco estudiantil

Los rituales de consumo nacen en el contexto en el que se encuentra un chilangx. Como estudiante, godín, taxista o trabajador de la Central de Abasto, siempre habrá una taquería de confianza, un santuario del que todxs en el grupo social hablan, alaban y acuden para compartir experiencias.

El Casco de Santo Tomás es hábitat de la población estudiantil politécnica, donde la búsqueda de sueños hace que las y los universitarios recorran grandes trayectos desde diferentes partes de la ciudad y del Estado de México. Si algo tiene un politécnico, es que no se raja, que con mucho o poco, siempre puede y sale adelante. La vida universitaria es difícil y muchas veces duele en el bolsillo y en el estómago. Decidir entre sacar las copias o desayunar es un dilema que no podemos evitar, por suerte, la oferta gastronómica de la institución guinda es vasta.

Saliendo de sus escuelas superiores, a pie de calle hay puestos de tacos de carnitas, de bistec, de guisado y al pastor, por decir algunas opciones. Incluso existe un puesto de tacos que a su vez saca copias, he aquí los verdaderos tacos con copia.

El taco como símbolo nacional

El taco, hijo de la cultura prehispánica, es un claro ejemplo de cómo el maíz continúa siendo el elemento central en la cosmovisión mexica. Nuestra planta sagrada ha sido desde tiempos ancestrales un pilar de nuestra cultura y su vínculo con los tacos en la Ciudad de México no sólo es una cuestión culinaria, sino también un reflejo de la cosmovisión chilanga.

Esta conexión divina remonta sus raíces a la época prehispánica, cuando la planta no sólo era un alimento, sino también un símbolo sagrado asociado con los dioses, especialmente con Cintéotl, el dios del maíz en la mitología azteca. Cintéotl era el dios encargado de la fertilidad de la tierra y el crecimiento de las cosechas, que para nuestros pueblos originarios representaba la vida misma, ya que el maíz no sólo era un alimento básico, sino también un elemento que nos conectaba con lo divino. Hoy en día, el maíz sigue siendo la base de nuestra cultura y uno de sus exponentes más conocidos es el taco.

En la CDMX, los tacos no son sólo un platillo, sino una manifestación de nuestros rituales alimenticios y la espiritualidad que ha acompañado al pueblo mexicano a lo largo de los siglos. El origen de la tortilla viene de la necesidad de tener un utensilio práctico que transporte alimentos y que a su vez sea comestible; en ese sentido, nuestro ritual más hermoso es alimentarnos con un cubierto hecho de maíz y sin necesidad de un tenedor. Uno de los alimentos de mayor contacto y cercanía tuvo sus orígenes en nuestra cuenca milenaria.

En la CDMX, los tacos no son sólo un platillo, sino una manifestación de nuestros rituales alimenticios y la espiritualidad que ha acompañado al pueblo mexicano a lo largo de los siglos

  • Aparta el 15 de marzo pues se llevará a cabo el evento más taquero del año: Taco Chilango 2025
  • Lee el reportaje completo en nuestra revista de febrero

*Texto adaptado para + Chilango diario